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Ukukus: donde se unen el pasado y el futuro

Cada año en el mes de junio, al sur de la ciudad de Cusco -Perú- se realiza la fiesta popular Señor del Qoyllority.  Para esta celebración, miles de personas de las comunidades de la región ascienden al valle de Sinaqara, al pie del glaciar Qolquepunku, a 4.600 m de altura.

Síncresis de las creencias indígenas y el culto católico, esta celebración sostiene símbolos únicos de los pueblos Quechua y Aymara.

Llegué a esta celebración en 2007. Casi sin aire por efecto de la altura, en medio de una mezcla de músicas que provenían de todos lados, los cachetes helados por la brisa, olores a comidas nunca probadas y pisando la tierra blanda de un valle de montaña, apareció ante mi mirada el misterioso Ukuku.

El cuerpo repleto de pelos de lana, la cara cubierta completamente con una máscara tejida con cascabeles y facciones dibujadas en un gran contraste de colores. El Ukuku se erige en el centro del baile, es centro y es guía, baila en la tierra para honrar a los dioses del cielo. En un baile que dura 4 días -con sus noches- cientos de comparsas tocan su música mientras bailan como tributo a la montaña, al cielo y especialmente al glaciar. Es aquel glaciar el que, al iniciar su deshielo en la primavera, provee de agua a todas las comunidades. El agua que asegura los cultivos, la alimentación y salud de toda la comunidad.

En la voz quechua Ukuku significa oso. La leyenda cuenta que el Ukuku es un semidios hombre-oso, de fuerza extraordinaria y gran sabiduría que tiene el rol de ascender al glaciar para extraer un gran trozo de hielo que llevará luego a su comunidad.

En el último amanecer de la celebración del Quyllurit´i, los Ukukus suben hasta el glaciar Qolquepunku para tomar el hielo que cargarán en sus espaldas.

Recuerdo pensar “respirar profundo, caminar lento” -la falta de oxígeno a esa altura es realmente muy dura- mientras era testigo de un baile incesante que llevaba ya muchos días. Cómo podían ellos continuar su baile, cómo lograban emprender un descenso que les llevaría días de peregrinaje con un pesado bloque de hielo en su espalda y seguir marcando el paso.

Acaso la magia de las máscaras permiten trascender los límites del cuerpo?

La tecnología nos promete extender nuestro límites físicos, capacidad que esas máscaras evidentemente han otorgado hace ya mucho tiempo.

La promesa del futuro, fue cumplida en el pasado.

Loop, lazo, rulo.

O simplemente tiempo.

 

Autxr artículo: 
Natalia Pajariño
Fecha de publicación: 
28/May/2020
Revista Mes: 
Mayo